El uso de herramientas como ChatGPT se ha integrado rápidamente al estudio, la investigación y el trabajo profesional. Sin embargo, una nueva información publicada por 404 Media pone sobre la mesa un aspecto que los usuarios no siempre consideran: algunas conversaciones pueden ser revisadas por personas como parte de los procesos utilizados para evaluar y mejorar los sistemas de inteligencia artificial.
Según la información reseñada, OpenAI y Anthropic recurren a contratistas externos para determinadas tareas de revisión de conversaciones y evaluación de las respuestas generadas por sus sistemas. Esto plantea preguntas importantes sobre cómo se manejan los datos que introducimos en estas plataformas y refuerza la necesidad de utilizarlas de manera responsable.
Para la comunidad universitaria, el tema tiene una aplicación muy concreta. Al utilizar herramientas de IA para estudiar, preparar materiales, investigar o realizar tareas administrativas, debemos evitar introducir información confidencial, datos personales sensibles, expedientes, información institucional restringida o datos de terceros que no estemos autorizados a compartir.
Una conversación con una herramienta de inteligencia artificial no debe tratarse automáticamente como un espacio privado para compartir información confidencial.
La noticia es también un buen recordatorio de que la alfabetización en inteligencia artificial no consiste solamente en aprender a escribir mejores prompts. También implica comprender qué ocurre con la información que proporcionamos, revisar las políticas de privacidad de las plataformas y tomar decisiones informadas antes de compartir datos.
Para estudiantes, docentes, investigadores y personal administrativo, una buena práctica es sencilla: antes de escribir información en una herramienta de IA, pregúntate si esa información podría compartirse fuera del contexto en el que fue obtenida. Si la respuesta es no, no la incluyas en el prompt.
